martes, 14 de febrero de 2012

COMPRAR VS ALQUILAR

Llegar a poseer una casa en propiedad es el gran sueño de la mayoría de los españoles. No es sólo por una cuestión de estabilidad y estatus, también significa generar patrimonio, sin embargo no es igual de importante para todas las personas, ni le va bien a todos los estilos de vida. Como Asesor Inmobiliario analizaré ambas posibilidades a continuación:

Por qué comprar

Hay dos formas en las que una casa puede servir como inversión: que adquieras una vivienda en la que vas vivir con tu familia, o, invertir en un inmueble que vas a alquilar –una casa o local comercial- que te permitirá tener un flujo de efectivo mes a mes.

El primer caso va generar tu patrimonio familiar a futuro, aunque te genere un gasto a corto plazo porque vas a pagar mensualidades de un crédito hipotecario, al final de un periodo tendrás una casa propia y habrás utilizado el crédito como complemento para un ahorro. Esta propiedad la vas a disfrutar –lo que también implica una dividendo- y, en el futuro, la podrías vender y obtener otra ganancia.

En el segundo caso, si estás más allá de crear patrimonio familiar, y buscas una inversión complementaria, entonces puedes invertir en propiedades que creen flujos por medio de rentas.

Una opción te genera una entrada de liquidez mensual, la otra te genera una inversión a largo plazo y ofrece seguridad.

Sin embargo, cuando decides comprar, lo primero es pensar por qué quieres una casa: sin duda lo primero que te mueve a tomar la decisión es la necesidad emocional y social de ser “propietario”, pero cuidado, tener el capital también es importante.

Para la mayor parte de la población el sueño de tener su casa lleva como ancla una hipoteca a plazos que normalmente varían de 10 a 30 años, durante los que estarás amarrado con una deuda mensual de hasta 30% de tus ingresos netos.

Una buena señal para comprar casa es cuando ya puedes destinar la cuarta parte de tu salario neto, a pagar una hipoteca; cuando ya hiciste carrera en una empresa y no peligra tu empleo, o sientes que es momento de dar un paso adelante en el plano personal.

Así las cosas, el mero hecho de dejar de alquilar o de vivir con algún familiar no siempre es una razón válida. 

Para muchos alquilar es como tirar el dinero a la basura, pero pasa lo mismo con los primeros años de una hipoteca. Todo se va en intereses.

Aún no es tiempo de comprar si….

• Tus ahorros no alcanzan para el enganche de al menos 20%, los gastos de inicio (escrituración, apertura de crédito, avalúo), y un “colchón” para habilitación de espacios, adaptaciones y remodelaciones.
• No tienes capacidad de ahorro. Tus gastos fijos son muy altos (colegiaturas, seguros, rentas, impuestos), y comprometen tu presupuesto mensual.
 Tu nivel de endeudamiento es alto. Tienes deudas grandes a largo o mediano plazo (coches, muebles, electrónicos, viajes).
• Estás comenzando un negocio. Si encierras tu capital en una hipoteca, no tendrás liquidez para soportar la operación de tu empresa. Consolida y luego retomas lo de la casa.
 Tu nivel de ingresos es bajo para la hipoteca que necesitas.  Evalúa si puedes pagarla. Planea cómo aumentar tus ingresos o cambia de prospecto de casa.
 Tienes poco control sobre tus finanzas. Tu presupuesto es un desastre y casi nunca terminas la quincena como estaba planeada (o simplemente no la planeas).
• Hay problemas en tu matrimonio. No tienes la cabeza fría ni las cuentas claras.
 Tú y tu pareja planean tener un hijo este año. Los gastos de maternidad son altos y los hijos muy demandantes en todos sentidos. Espera a que nazca y estabilices tu presupuesto para retomar el asunto de la casa.
 Tienes planes de retomar la escuela o ya cursas algún posgrado.
 La empresa donde trabajas pasa un momento de inestabilidad. Pueden reducir horas o beneficios, o recortar personal.
 Tienes ganas (y planes serios) de viajar y conocer el mundo.

Cuándo deberías alquilar

Aunque cada vez hay más solteros que buscan la independencia en unas escrituras, lo más común es que esa necesidad real llegue junto con el matrimonio y los hijos; por lo que una buena idea es dar este paso a través de una renta, pues esto te permitirá saber qué tan buen administrador de tus finanzas eres, antes de comprometerte con una hipoteca.

Por otro lado, si tu relación sentimental no atraviesa un buen momento y existe peligro de separación, una casa propia y una deuda a largo plazo pueden convertirse en un tema difícil de manejar tanto emocional como legalmente. Las depresiones y el estrés no son buenos consejeros.

Ahora bien, si tú y tu pareja son de espíritu libre y no les gusta echar raíces o les encanta viajar, comprar casa no tiene sentido y una hipoteca sería un lastre demasiado pesado. Otra posibilidad es que tu carrera profesional te exija periódicamente cambios de residencia, y rentar es tu mejor opción.

Las ventajas de alquilar

1.- Vives feliz sin pagar predial, y otros impuestos y gastos relacionados con una casa. Tienes que cuidar el lugar, pero los problemas graves como cambiar el calentador, la instalación eléctrica o la herrería, son asunto del dueño.
2.- Tienes acceso a una casa mejor de la que podrías comprar. Las rentas son más baratas que las mensualidades.
3.- Brinda acceso a una mejor ubicación. Hay más casas en renta que en venta.
4.- Te da movilidad. Si algo no te gusta, puedes irte al terminar tu contrato. Un vecino, la zona, o la colonia; el mismo “depa” puede tener vicios ocultos. Si vives con tu pareja y no funciona, hay libertad para moverse.
5.- Si bajan tus ingresos puedes rescindir y buscar un sitio más barato.
6.- Si cambias de trabajo y el rumbo no te conviene, puedes moverte. Vivir cerca del trabajo brinda ahorros significativos.
7.- Tu trabajo requiere cambios de residencia periódicos.
8.- No tienes para comprar una casa en efectivo ni para dar un buen enganche que te permita contratar una hipoteca pagable. Puedes ahorrar la diferencia entre tu renta y lo que pagarías de hipoteca para luego comprar.

Tu Asesor Inmobiliario

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